La batalla contra la grasa acumulada
Ya sea en el casino de una empresa o en las áreas comunes de una oficina, la grasa es uno de los residuos más difíciles de remover si no se ataca a tiempo. No solo se ve mal, sino que es un imán para bacterias y malos olores.
El error común: Agua fría y jabón
Muchos intentan limpiar grasa con agua fría y jabón común. ¡Error! La grasa se solidifica con el frío. Para disolverla, necesitas:
- Temperatura: El agua caliente es tu mejor aliada. Ayuda a “derretir” la estructura molecular de la grasa.
- Química correcta: Utiliza desengrasantes industriales con pH alcalino. El jabón neutro no tiene la fuerza suficiente para cortar la grasa pesada.
3 Pasos para una superficie impecable
1. Aplicación y Reposo
Rocía el desengrasante sobre la superficie y déjalo actuar al menos 5 a 10 minutos. La mayoría de las personas limpia inmediatamente, perdiendo el efecto químico del producto.
2. Acción Mecánica
Usa una esponja abrasiva o cepillo (cuidando no rayar el material base) para remover la suciedad ya ablandada.
3. Enjuague Profundo
La grasa removida queda en suspensión con el químico. Si no enjuagas bien con agua limpia, al secarse quedará una película pegajosa que atraerá suciedad más rápido que antes.
Seguridad ante todo: Nunca mezcles cloro con desengrasantes o amoniaco. ¡Los vapores pueden ser tóxicos!
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